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sueños en Freud y en Jung

La interpretación de los sueños en Freud y Jung: puntos en común y diferencias

 

Cuando Freud publicó La interpretación de los sueños en 1900, abrió un campo decisivo para la comprensión del inconsciente. Carl Gustav Jung, aún joven discípulo, quedó profundamente impactado por esta obra. Años más tarde, durante su célebre viaje compartido a Estados Unidos en 1909 invitados por Stanley Hall a la Clark University, maestro y discípulo aprovecharon incluso la travesía en barco para conversar largamente sobre sueños, símbolos e inconsciente.

A partir de esos diálogos nacería primero una profunda colaboración y, después, un distanciamiento teórico que marcaría el rumbo del psicoanálisis del siglo XX.

Dos visiones complementarias del sueño

 

Mientras que Freud entendía los sueños como una vía privilegiada hacia lo reprimido y lo traumático, Jung los consideró también una herramienta creativa y compensatoria. Freud se centró en la defensa frente a la pulsión y en el deseo inconsciente; Jung, en cambio, abrió la mirada al papel de los símbolos, los procesos de individuación y la dimensión colectiva de la psique.

Ambas perspectivas, con sus semejanzas y diferencias, siguen siendo hoy fuentes de inspiración para la clínica psicoanalítica y para la comprensión de lo onírico como un camino hacia lo más profundo y singular de cada sujeto.

 

Freud: el sueño como vía regia al inconsciente

 

Para Freud, todo sueño expresa un deseo reprimido del soñante. En su teoría, el sueño es una realización disfrazada de aspiraciones inconscientes que no han podido hacerse conscientes. Por eso consideraba que el análisis de los sueños era “la vía regia” hacia lo más profundo de la mente.

Según Freud, el sueño protege el descanso, evitando que los recuerdos infantiles reprimidos irrumpan en la vigilia. Sin embargo, las pesadillas y sueños traumáticos le plantearon un desafío a su modelo. En ellos no hay realización de deseos ni conservación del dormir, sino repetición de una escena que nunca logró inscribirse psíquicamente. La angustia aparece como una defensa frente a lo imposible de elaborar, estrechamente vinculada a la pulsión.

En textos posteriores, como Más allá del principio de placer y Inhibición, síntoma y angustia, Freud relacionó los sueños traumáticos con el desvalimiento ante un peligro inesperado. Allí el psiquismo, falto de recursos simbólicos, revive una y otra vez la experiencia para intentar tramitar lo que en su momento lo sobrepasó.

 

Jung: sueños, símbolos y psique colectiva

 

Para Jung, los sueños también eran un eje central del trabajo terapéutico, pero su manera de entenderlos se apartó pronto de la de Freud. En su autobiografía Recuerdos, sueños y pensamientos (1961), escrita junto a Aniela Jaffé, expone algunos de sus propios sueños y formula ya una visión distinta.

A diferencia de Freud, Jung amplía el alcance del inconsciente: no solo se compone de lo reprimido, sino también de contenidos creativos, culturales y colectivos que llamó arquetipos. De este modo, el inconsciente no es únicamente un depósito de lo negado, sino también una fuente de renovación y de sentido.

El sueño, para Jung, no busca disfrazar deseos ni proteger el sueño, sino compensar los desequilibrios de la vida consciente. Es un lenguaje natural de la psique, un teatro en el que el soñante es a la vez autor, actor y espectador.

Símbolos y arquetipos

 

Los sueños jungianos se expresan a través de imágenes simbólicas. Estos símbolos no representan de forma literal, sino que apuntan a algo desconocido para la consciencia. Pueden aparecer en los sueños, en la imaginación activa, en el arte o en los mitos.

Jung introdujo la noción de arquetipos, tendencias universales de la psique a formar imágenes: la madre, el sabio, el guerrero, el amante. No son figuras fijas ni iguales para todo el mundo, sino moldes instintivos que cada persona configura de manera singular en sus propios sueños y relatos.

 

Consultar con un psicoanalista en Madrid

 

Susana L. Ruiz es una psicoanalista en Madrid centro (barrio Salamanca – Castellana), especializada en psicoterapia para adultos y terapia de pareja.

Está acreditada como psicoterapeuta psicoanalítica de adultos y parejas por la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas FEAP

 

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